Cuban-flavored Thanksgiving

Guest post by Dora Marie Williams, CHC Student Assistant

Turkey peddlers in Havana, Cuba, 1899.

From the Ramiro A. Fernández Collection.

With Thanksgiving approaching, the smells of baked turkey, mom’s mashed potatoes and grandma’s stuffing will soon fill houses around the nation. However, if you happen to be Cuban the smells might be a little different. When Cuban refugees flocked to the U.S. they brought with them their culture, and the combination of U.S. and Cuban customs resulted in some very interesting traditions, especially when it comes to Thanksgiving dinner.

Frijoles negros and boniato dulce are some of the dishes listed in a church’s Thanksgiving event menu from November 24, 1966 found in the Alberto Cuartas collection. The traditional pumpkin and apple pie is replaced by flan or tres leches, which is always mouth-wateringly good. In Little Havana Blues: A Cuban American Literary Anthology edited by Virgil Suárez and Delia Poey, Richard Blanco remembers that “…there was always pork… and black beans, yucca con mojito and fried plantain chips,” as well as the first time his parents agreed to make a turkey for Thanksgiving, which his grandmother unenthusiastically prepared (29).

I remember as a young girl hearing the story of my grandparents’ first Thanksgiving in the United States and until this day I cannot retell it without laughing. My grandparents emigrated from Havana in April of 1966. My grandfather was an accountant, my grandmother a stay-at-home-wife and my mother and aunt were no older than three years old. My grandparents were living in a one bedroom apartment on Flagler Street and could not afford a turkey for Thanksgiving. Being the crafty and ingenious person that my grandmother is, she noticed that the neighbors had a chicken that every so often roamed the neighborhood. On the day before Thanksgiving my grandmother lured the chicken into the apartment and the rest is history, Thanksgiving history.

Cuban-American Thanksgiving dinners have something in common with all other celebrations of this holiday: family. Family is a huge part of the holidays and of Cuban and American life in general. On Thanksgiving Day the family comes together and the house is filled with warm wishes, chitter-chatter and love. Whether your family watches the Macy’s Day Parade, Thursday night football or plays dominoes and catches up on el chisme, as far as I’m concerned you’ll be having a great Thanksgiving.

Happy Sansgivin!



Student Spotlight: Vianka Arriera

Vianka Arriera is a UM nursing student who worked at CHC as a cataloging assistant during the 2013-2014 school year. She authored the following report about her experience.

chc-vianka

Photo by Rosa Monzon-Alvarez.

When I began working at the Cuban Heritage Collection as a student cataloging assistant, I had no idea how much history and culture I would take in over the course of one year. Assigned to tasks that involved processing historic materials received by the Collection, the job constantly triggered my own curiosity about Cuba’s past.

Coming from a Cuban family, I was able to relate a lot of the books and papers I came across with stories I have heard from my family members that came from the island. I wrote archival briefs for new materials to help researchers discover them. This also led me to explore many parts of the Collection. With books dating back to the 1900s, I was most impressed with the changes in style and content of materials through the years. I found myself engrossed in books that explained the changes in Cuba and the relationship of Cuba with Florida. The most interesting books I came across were the Vigia books, handmade artists’ books made in Cuba which stood out by the range of nontraditional materials such as tree bark, tobacco leaves, or egg shell used to construct them.

Aside from helping keep the cataloging systems up-to-date, I had the opportunity to assist in projects such as the Remixing Archival Metadata Project, which publishes Wikipedia articles on historically significant Cubans and Cuban Americans whose lives are documented at CHC. It’s interesting to be behind-the-scenes on this effort that is all about bringing awareness to the extensive collections.

I learned so much about this beautiful country through the works that were donated and because of the people that work to make these materials come to life. Each employee has a story, and it was amazing to be able to hear a firsthand experience of the history that was surrounding us at the Collection. I will absolutely hold on to this experience as I continue pursuing my academic and cultural education.



Dibujar el cuento: Rosa Salgado, romanticismo con un toque de comicidad

Guest post by Fundación Cuatrogatos

Editor’s Note: We have chosen to publish the posts in this series in Spanish to honor the Fiesta de la Lectura/The Reading Festival event sponsored by Fundación Cuatrogatos, which focuses on promoting childhood reading in the Spanish language.

“Como cualquier mamá, me vi en la obligación de leerles libros a mis hijos. Y para ellos hice las primeras ilustraciones. Yo tenía facilidad para el dibujo y destreza en el uso de los colores, y por ello no se me hacía difícil llevar a la imagen visual lo que les leía, con lo cual los ayudaba a que prestaran mayor atención y pudieran entender aún más”, nos contó la conocida ilustradora cubana de libros para niños Rosa Salgado en una reciente entrevista.

Salgado es una de las 15 ilustradoras cubanas de libros para niños cuyo trabajo puede apreciarse en la exhibición Picturing the Story: Cuban Illustrators of Children’s Books / Dibujar el cuento: Ilustradores cubanos de libros infantiles, organizada por la Cuban Heritage Collection y la Fundación Cuatrogatos. En esta muestra, su larga trayectoria artística está representada por las ilustraciones que realizó en Cuba, en la primera mitad de la década de 1990, para los libros Vacaciones en Romerillo, de Omar Felipe Mauri, y Poesía casi completa de Jiribilla el conejo, de Mirta Yáñez.

La producción de Rosa Salgado es notable: en total ha ilustrado más de 157 libros. Salvo algunas excepciones, esos títulos fueron publicados por la editorial habanera Gente Nueva, especializada en libros para niños y jóvenes. “Cada libro que he ilustrado me remonta a mi niñez y a la de mis hijos, por eso he disfrutado mucho al hacerlo, lo cual me ha servido como un goce triple, multiplicado. Por eso pienso que en mi caso el sentido de la felicidad está relacionado con la línea y el color, con la imagen”, nos dice la artista.

Entre sus libros se destacan algunos escritos por autores literarios cubanos de reconocida calidad, como Tres héroes (1974), de José Martí; Uno, dos y tres (1984), de David Chericián; Un son para niños antillanos (1988), de Nicolás Guillén; Ruandi (1988), de Gerardo Fulleda; Palomar (1990), de Dora Alonso; Cartas a Carmina (2003), de Ivette Vian… Salgado está radicada en Miami, Estados Unidos, desde el año 2004. “La llama de la pasión por el libro infantil no se ha apagado en mí, y aquí he ilustrado textos de las escritoras Daisy Valls (Del uno al diez Conejo es) y Emma Artiles (Cielo despejado)”, explica.

Aunque ha creado imágenes para libros destinados a los lectores adolescentes y juveniles, no hay dudas de que el público con el que mejor “sintoniza” esta creadora es el que forman los niños más pequeños. Esto es algo fácil de entender al ver sus dibujos, de formas sencillas e ingeniosas, en los que la candidez, la ingenuidad y la fantasía son rasgos acentuados, que cautivan a los lectores de más corta edad. No en balde Rosa Salgado ha dicho que “Mi obra es como yo, romántica y a la vez con un toque de comicidad”.

Creaciones de esta artista cubana han sido exhibidas en importantes muestras presentadas en Italia, Tokio, España, Alemania y Eslovaquia. Ahora, pueden verse también en la Cuban Heritage Collection.



Dibujar el cuento: David Rodríguez, de la pintura a la ilustración para niños

Guest post by Fundación Cuatrogatos

Editor’s Note: We have chosen to publish the posts in this series in Spanish to honor the Fiesta de la Lectura/The Reading Festival event sponsored by Fundación Cuatrogatos, which focuses on promoting childhood reading in the Spanish language.

En la historia del libro infantil cubano existen varios casos de importantes pintores, dibujantes y grabadores que, en distintas épocas, se han desdoblado como ilustradores. Entre ellos están Jorge Rigol, René Portocarrero, Umberto Peña, Roberto Fabelo, Zaida del Río y Vicente Rodríguez Bonachea. Para algunos de ellos, ilustrar un libro para los lectores más jóvenes fue una aventura irrepetible dentro de sus trayectorias; otros reincidieron en la experiencia y enriquecieron con sus imágenes gráficas diferentes títulos. Ese es el caso del pintor David Rodríguez, uno de los ilustradores incluidos en la muestra Picturing the Story: Cuban Illustrators of Children’s Books / Dibujar el cuento: Ilustradores cubanos de libros infantiles, organizada por la Cuban Heritage Collection y la Fundación Cuatrogatos.

David Rodríguez

David Rodríguez nació en Sancti Spiritus, Cuba, en 1956. Se graduó de la Academia de Arte San Alejandro, en 1982, y posteriormente estudió tres años en el Instituto Superior de Arte de La Habana. Sus creaciones han sido exhibidas en exposiciones personales y colectivas realizadas en Cuba, Estados Unidos, Puerto Rico, Panamá, España, Argentina, México, Canadá y Brasil.  Desde el año 2006 reside en Miami, Estados Unidos, donde continúa desarrollando su trabajo con importantes galerías de arte.

“Llegué al mundo de la ilustración  infantil casi de manera casual”, comenta David Rodríguez. “Me encantaban las imágenes que acompañaban los libros de cuentos que leía. Siempre había deseado ilustrar algún libro para niños al margen de mi creación como pintor. La oportunidad se me dio a través del periodista y amigo Sergio Andricaín, quien, al ver mi obra, me habló de mi potencial como ilustrador y me introdujo en ese mundo”. Al cuento para niños Celia, de Teresita Rodríguez-Baz (Ministerio de Cultura, 1989), su debut como ilustrador, siguieron otros proyectos con editoriales de Cuba y de otros países: Yo, Mónica y el Monstruo, de Antonio Orlando Rodríguez (Ministerio de Cultura de Cuba, 1990); Mi bicicleta es un hada y otros secretos por el estilo (Obando, 1992); Diez cuentos africanos, de Forbes Stuart (Gente Nueva, 1993);  Querido diario, de Iliana Prieto (Ediciones Unión, 1994); El último deseo, de Enrique Pérez Díaz (Mensajero, 1995) y Mensajes, de Enrique Pérez Díaz (Ediciones Bayamo, 2006), entre otras.

“A la hora de ilustrar para niños, es muy importante, al menos para mí, lograr una interrelación perfecta entre el texto y la imagen, pero darle a esta, a su vez, una interpretación y una vida propias, de manera que desempeñe, respecto a la palabra, un rol más complementario que subordinado,” señala el destacado artista plástico.

¿Una recomendación de David Rodríguez para quienes dan sus pasos iniciales en la ilustración  de libros para niños? “Mi consejo para los noveles ilustradores es que se planteen la más absoluta libertad a la hora de crear, con los recursos de las artes plásticas que dominan, una imagen a partir del texto, y que ilustren como si fuera para ellos cuando eran pequeños. El lector infantil siempre apreciará esto y lo disfrutará cuando realice la lectura del libro.”



Dibujar el cuento: Reinaldo Alfonso, gran artista y gran hombre

Guest post by Fundación Cuatrogatos

Editor’s Note: We have chosen to publish the posts in this series in Spanish to honor the Fiesta de la Lectura/The Reading Festival event sponsored by Fundación Cuatrogatos, which focuses on promoting childhood reading in the Spanish language.

Semanas atrás, sobre la larga mesa del salón de reuniones de la Cuban Heritage Collection estaban desplegadas decenas de ilustraciones de importantes artistas cubanos. Unas llenas de color; otras, en blanco y negro. Representativas de diferentes técnicas y estilos, pero todas sugestivas y cautivantes…

Illustration by Reinaldo Alfonso for El valle de la Pájara Pinta by Dora Alonso. Havana, Cuba: Casa de las Américas, 1984

Sin embargo, cuando llegó el momento en que los organizadores de la exposición Picturing the story: Illustrations from Cuban children’s books, 1980s-2000s / Dibujar el cuento: Ilustradores cubanos de libros infantiles teníamos que decidir cuál de esas obras considerábamos la más apropiada para ser reproducida en el afiche promocional, nuestras miradas confluyeron, sin ponernos de acuerdo previamente, en una de ellas. “Esta, sin duda alguna,” fue la opinión unánime. La ilustración realizada por Reinaldo Alfonso para la cubierta del libro El valle de la Pájara Pinta, de Dora Alonso, publicado por la editorial Casa de las Américas en 1984, nos atrapó a todos por la delicadeza de su composición, la luminosidad de sus tonalidades y el encanto que irradia la figura de una niña detenida en medio de la vegetación campestre, rodeada de aves multicolores.

Lo que ninguno de nosotros sospechaba era que, justo unos días antes, el gran ilustrador y cineasta cubano Reinaldo Alfonso había fallecido en Quito, Ecuador, ciudad donde vivía desde hacía años. Estamos sumamente agradecidos a Mavi Naya, la viuda del artista, y a su hijo Mauricio Alfonso, por autorizarnos para emplear esa hermosa e icónica ilustración como imagen distintiva de la exhibición Picturing the Story: Cuban Illustrators of Children’s Books / Dibujar el cuento: Ilustradores cubanos de libros infantiles.

Reinaldo Alfonso

Reinaldo Alfonso nació en Matanzas, en 1937. Estudió pintura, escultura y grabado en la Academia San Alejandro, de La Habana, y se dio a conocer como ilustrador en las páginas del semanario Pionero, en 1962. Él creó las imágenes gráficas de algunos de los más memorables libros para niños publicados en Cuba: Platero y yo (1964), de Juan Ramón Jiménez; La flauta de chocolate (1980) y El valle de la Pájara Pinta (1984), de Dora Alonso, y Dos ranas y una flor (1987), de Onelio Jorge Cardoso.

“Desde las ilustraciones para la edición de Platero y yo en 1964, él se convirtió en un nombre fundamental entre los ilustradores de libros para niños en Cuba, iluminando el libro cubano,” escribió Daisy Valls, autora y editora cubana. “Con sus imágenes él revivió para nosotros el mundo de la infancia mediante la creación de una atmósfera de suave nostalgia, como si tratara de reencontrar amables recuerdos, mientras el colorido vibrante daba luz al texto, ampliando sus significados. Fue la otra parte de la ecuación, el binomio perfecto para cualquier autor, por muy exigente que este fuera. Y fue, sobre todo, un hombre inteligente y sensible, capaz de convertir la imagen literaria de otros en su propio lenguaje visual, una labor de magos.”

Otra importante faceta de este creador fue su trabajo como cineasta. Sus cortos de animación Los zapaticos de rosa, basado en el poema homónimo de José Martí, y El abuelo de la Sierra, con guion del escritor Froilán Escobar, son dos de sus obras más representativas en este terreno artístico.

“Hombre de gran valía como artista. Y hombre de bien,” así definió a Reinaldo Alfonso el escritor gallego Xosé Neira Vilas. (2) Para la Cuban Heritage Collection y la Fundación Cuatrogatos, organizadoras de la exhibición Picturing the Story: Cuban Illustrators of Children’s Books / Dibujar el cuento: Ilustradores cubanos de libros infantiles, es un honor contar entre los trabajos originales que se mostrarán al público uno realizado por este importante artista. Y, además, es motivo de gran alegría que los familiares de Alfonso hayan decidido donar esa valiosa obra –una pequeña joya de la cultura cubana– a los fondos de la Cuban Heritage Collection.

Notas

Valls, Daisy: “Reinaldo Alfonso en mi memoria”, en MiauBlog, 18-07-2013. http://blog.cuatrogatos.org/blog/?p=1393

Neira Vilas, Xosé: “Deixonous Reinaldo Alfonso”, en El Correo Gallego, Santiago de Compostela, 27-07-2013.



Dibujar el Cuento: lanzamos colaboración con la Fundación Cuatrogatos

By Meiyolet Méndez, CHC Librarian

Editor’s Note: We have chosen to publish the posts in this series in Spanish to honor the Fiesta de la Lectura/The Reading Festival event sponsored by Fundación Cuatrogatos, which focuses on promoting childhood reading in the Spanish language.

Por muchos años he estado fascinada con la literatura infantil. No sólo la cubana, sino también la de otros pueblos y tradiciones. Esta fascinación por los libros para niños fue manifestada en la exhibición 500 Years of Cuban Children’s Literature del 2008, elaborada en la Cuban Heritage Collection y con la asistencia del escritor cubano Antonio Orlando Rodríguez.

Cuando se presentó la oportunidad de otra vez explorar el tema, desde el punto de vista gráfico, enseguida dije que sí.  La Cuban Heritage Collection tiene un historial de montar exhibiciones con un fuerte componente visual, y nos complace continuar esta tradición con la muestra de artistas importantes.

La exhibición, cuya base son los materiales donados por Sergio Andricaín, también escritor e investigador cubano, tiene como foco ilustradores cubanos de libros infantiles.  Titulada Dibujar el cuento: Ilustradores cubanos de libros infantiles, 1980s-2000s, su apertura oficial será el próximo jueves, 10 de octubre, acompañada por una presentación del Sr. Andricaín. El evento es parte de La Fiesta de la Lectura, organizado por la Fundación Cuatrogatos, la cual fue creada por Andricaín y Antonio Orlando Rodríguez con el fin de fomentar la lectura infantil en español.

Con esta exhibición inauguramos una serie de entradas en este blog escritas por Sergio Andricaín y Antonio Orlando Rodríguez, cuya familiaridad con el tema y con los ilustradores es inigualable.  Los presentamos a nuestro leyentes con la siguiente entrevista:

 

 

–Cuénteme algo de su vida y educación:

Sergio Andricaín:

Me gradué de Sociología en la Universidad de La Habana y posteriormente hice estudios de posgrado en Demografía en el Centro Latinoamericano de Demografía de la Unesco y la Universidad de Costa Rica. Después de trabajar muchos años como demógrafo, pasé al campo de la publicidad y luego al periodismo y la investigación cultural en el Ministerio de Cultura Cuba.

En el año 1991 me fui de Cuba y me radiqué en Costa Rica, donde fui asesor del programa nacional de lectura de ese país. Posteriormente viví en Colombia. Allí trabajé como oficial de proyectos del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe y luego como editor de las publicaciones de la Fundación Batuta. Desde 1999 vivo en Estados Unidos, donde creé la Fundación Cuatrogatos con Antonio Orlando Rodríguez. Desde aquí continúo escribiendo libros para niños e investigando sobre literatura e ilustración infantil.

–¿Cómo llega a la lectura infantil? ¿Por qué la considera tan importante?

Sergio Andricaín:

Las investigaciones que realicé durante los años 1980 sobre los hábitos de lectura de los niños y jóvenes cubanos y sobre la forma en que estos interactuaban con los textos y las imágenes, hicieron que me interesara en continuar estudiando los libros para niños: desde su creación literaria y plástica, hasta su promoción, su recepción  y su análisis crítico. Los libros ilustrados brindan al niño un primer acercamiento al universo de las artes plásticas y son muy importantes en la formación de su sensibilidad estética. Por eso es necesario poner en sus manos libros con imágenes gráficas de la mayor calidad, diversas, que lo familiaricen con las distintas tendencias del arte.

–¿Qué es la Fundación Cuatrogatos? ¿Cuál es su propósito?

Sergio Andricaín y Antonio Orlando Rodríguez:

La Fundación Cuatrogatos, con sede en Miami, desarrolla diferentes proyectos educativos y culturales,  con especial énfasis en el acercamiento de los niños y jóvenes a libros de gran calidad literaria y estética. En nuestra plataforma digital de información compartimos información y materiales de ficción con padres, educadores, bibliotecarios, estudiantes universitarios y todos los interesados en la literatura infantil y la formación de nuevos lectores. También realizamos charlas y talleres en espacios como escuelas, librerías y centros culturales.  Además, hemos sido invitados a participar como expositores en eventos realizados en Argentina, Chile, Colombia, El Salvador y otros países.

Como resultado de nuestro trabajo de investigación, recientemente hemos publicado, en colaboración con el CEPLI de la Universidad de Castilla-La Mancha, en España, el libro De raíces y sueños. 50 libros para niños y jóvenes de autores hispanos de Estados Unidos. En el mes de octubre, la Fundación Cuatrogatos desarrollará en Miami un evento llamado The Reading Festival (La Fiesta de la Lectura), con actividades para niños, jóvenes y adultos. En el marco de esta celebración se inserta la exposición Picturing the Story: Cuban Illustrators of Children’s Books, preparada con la Cuban Heritage Collection de la Universidad de Miami.



New CHC Digital Collection Sheds Light on Abolition in Cuba

Guest post by Timothy A. Thompson, Metadata Librarian, and Ana D. Rodríguez, former CHC Metadata Assistant

The CHC is continually working to publish new digital collections from its unique archival holdings. One of the most recent additions to the CHC Digital Collections is a group of rare historical manuscripts that sheds light on an important period in Cuban history. The Junta Provincial de Patronato de Matanzas Records contain official documents created between 1871 and 1889, when Spain was slowly moving to abolish slavery on the island. This blog post provides some historical context for the collection and then highlights a series of enhancements designed to make the collection more accessible to online users.

The abolition of slavery in Cuba involved a gradual process that unfolded over the course of nearly 20 years. The final stage of that process began in 1880, when the Spanish colonial government passed the “Ley de Patronato,” which declared a formal end to slavery but left the old system largely intact under a different name. The term given to the new, transitional system was patronato, which could be loosely translated as “sponsorship” or “apprenticeship.” With a stroke of the pen, former slaves became known as patrocinados, or apprentices, and former masters became known as patronos, or sponsors.

One of the documents in the collection illustrates the largely superficial nature of the transition between the two systems:

Detail from a document granting Francisco Ortega permission to relocate his patrocinado named Marcelo to the municipality of Macuriges, July 21, 1880. View full record for this image.

In this document (a “pase de tránsito” issued during the first year of the patronato period), the word “esclavos” has simply been crossed out, and the word “patrocinados” has been written above it.

To help make these historical documents more accessible to online users, the Libraries’ Cataloging & Metadata Services division undertook a pilot project for creating enhanced descriptions for digitized items. In the world of digital libraries, these descriptions are known as “metadata” (data about data). For example, this collection represents our first effort to include detailed metadata in Spanish for major descriptive fields like Title (Título), Note (Nota), Subject (Tema), Genre (Género), and Physical Description (Descripción Física).

It is also our first collection to feature three new fields: Sender and Recipient (for correspondence) and Geo Point (for coordinates and links to the the website GeoNames.org). Links in the Geo Point field will take users directly to a map for the location being referenced.

On the collection’s homepage, separate “browse” pages have been created for “Tema” (Spanish subjects), Subjects, Sender, and Recipient. Finally, four “Collection Highlights” have also been included on the collection homepage. These highlights are meant to draw attention to the human stories behind the documents in the collection.

We hope you will check out these new features, and we would like to enlist your help in evaluating them. If you can, please take a moment to explore the collection and then fill out this brief survey (available in English or Spanish). Your feedback will help us assess our pilot project and will contribute to shaping our descriptive practices for future digital collections.

 

References

Scott, Rebecca J. (1983). “Gradual Abolition and the Dynamics of Slave Emancipation in Cuba, 1868-86.” Hispanic American Historical Review, 63(3), 449-477.



Cuban memories: Remembering Cuban comedian Guillermo Alvarez Guedes

Guest post by Amanda Moreno, CHC Processing Assistant

Portrait of Guillermo Alvarez Guedes. From the Cuban Photograph Collection.

Cuban comedian Guillermo Alvarez Guedes, 86, died Tuesday at his home in Miami. Renowned and loved throughout the Spanish-speaking world, he will be remembered for his decidedly Cuban humor that will continue to bring laughter to his fans.

In a 2010 interview with El Nuevo Herald, Alvarez Guedes touched upon the universality of his comedic style: “I always try to make all Spanish-speaking people laugh. Some laugh more than others, but what’s most important to me is that people get enough ‘material’ to improve their health.”

Alvarez Guedes began his artistic career at the age of 5 in his hometown, Unión de Reyes, in Matanzas province. By the 1940s, the comedian was a popular radio and television personality, performing in skits, “musical comedy” and cabaret shows. His career continued in exile, where he produced music through his label, Gema Records, and continued to perform and write comedy books. Later in his career, he went back to his radio roots, performing on his daily comedy show, “Aquí está Alvarez Guedes,” on Clásica 92.3 from 1996 to 2011.

In the same article from El Nuevo Herald, Alvarez Guedes emphasized the importance not of coming up with new jokes, but in making sure that he left the audience laughing. The laughter will surely continue.

A 1960s photo of Guillermo Alvarez Guedes (far right) in New York with friends, including Celia Cruz, Lucho Gatica, Rosendo Rosell, Gisela La Serie, and Rolando Laserie. Image rom the Rolando Laserie Papers.



What’s cookin': Leche, el alimento completo

Guest post by Amanda Moreno, CHC Processing Assistant

Milk is a fixture in many a Cuban recipe, but it is often not thought of as a star ingredient. The highly nutritious beverage is used in a variety of dishes, from desserts to café and more savory fare. In her 1944 book on food in art and literature, Gertrudis Aguilera y Céspedes de Ferrer underscores the value of milk by describing it as an “alimento completo” whose consumption established the “diferencia de peso, tamaño y salud” in Cuban society.[1] Due to food rationing policies under the current regime, milk in Cuba is scarce, a luxury provided only to young children as well as the elderly, the ill and pregnant women.[2] The following recipes from J.P. Legrán’s Nuevo manual del cocinero cubano y español (1857) are simple reminders of a freer, more plentiful time in Cuban history.

Sopa de leche

Hágase hervir leche, échese sal y azúcar y tírese sobre rebanadas de pan.

Sopa de leche batida

Prepárese del mismo modo que la anterior, póngase un batido de cuatro huevos por cada media azumbre, revuélvase con una cuchara de palo, y empezando a cuajarse en la cuchara, esto es antes de hervir, tírese sobre pedazos pequeños de pan.


[1] Gertrudis Aguilera y Céspedes de Ferrer, Alimentos y nutrición en gráficas y cantos populares (Havana: Editorial Lex, 1944), 337.

[2] José Alvarez, “Overview of Cuba’s Food Rationing System” (2004).



What’s cookin': Cuban Gold: the making of Hatuey and La Tropical

Guest post by Amanda Moreno, CHC Processing Assistant

Although Cuba may be best known for its rum drinks, the island has a strong history of brewing refreshing tropical beers that live on in the memory of its exile community in the diaspora. Two well-known beers originally developed in Cuba, Hatuey and La Tropical, have been rebooted in the States to cater to regional demand in South Florida for the taste of a distant home.

 

Hatuey [1]

The Hatuey brand was created in 1914 by Santiago Brewing Company in Santiago de Cuba. The beer is named after a Taíno cacique that fought the Spanish invasion of Hispaniola in the early 1500s. By 1920, Cuba’s rum giant Compañía Ron Bacardí acquired the defunct Santiago Brewing Company. Bacardí built Cervecería Hatuey in 1926 after Enrique Schueg, son-in-law of founder Don Facundo Bacardí Massó, arranged for German brewer George J. Friedrich to perfect the Hatuey beer recipe, which went into production in 1927; Cerveza Hatuey won accolades at the Cienfuegos Exposition that same year. With demand growing for the malty, hop-infused pale ale, Bacardí opened two more factories in Havana to increase production, Cervecería Modelo (1947) and Cervecería Central (1953). By 1959, Hatuey essentially controlled Cuba’s beer market, selling over 12 million cases of product a year. When the company’s assets were seized after Fidel Castro’s revolutionary takeover, Bacardí focused on its rum production in Puerto Rico until 1995, when Hatuey was brought to the US market. The beer has recently been rebranded in an effort to appeal to craft brew enthusiasts.

La Tropical [2]

A golden pilsner first brewed in 1888 at the Nueva Fábrica de Hielo, Cerveza La Tropical was a product of Havana’s Blanco Herrera family and an incredibly popular brand until its government takeover in 1960. During its time in Cuba, La Tropical became a local and international favorite, winning awards across Europe and the US and developing a wide array of products including La Tropical, Cristal, Tropical 50 and Maltina.[3] The brewery held weekly gatherings for the community in its garden along the Almendares River where people came together to dance and drink an ice-cold Tropical. La Tropical was introduced to the American market in 1998 through the collaboration of Manuel J. Portuondo, an industry professional, and Ramón Blanco Herrera, great-grandson of La Tropical’s founder. The beer is brewed locally in Coral Gables, and distributed throughout South Florida.

Bul [4]

A refreshing way to enjoy Cuban beer is by making your own beer cocktail, known throughout the island as bul. Raquel Rabade Roque offers her own version in The Cuban Kitchen (2011) that combines lime juice, ginger ale and the beer of your choice. Add ⅓ cup fresh lime juice, one 12-ounce bottle of beer and one 12-ounce bottle of ginger ale to a pitcher. Garnish with lime and enjoy!

 


[2] Our Beers, Cerveza Tropical, http://www.cervezatropical.com/id2.html

[4] Raquel Rabade Roque, The Cuban Kitchen (New York: Alfred A. Knopf, 2011), 25.